Archivo de la categoría: conciencia

Lanzamos Kawsaya una nueva red sobre el Buen Vivir

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Las/os invito a conocer nuestra nueva red social Kawsaya y a sumarse como miembros para Ser Parte de la Solución. En KWY queremos compartir ideas, consejos, propuestas, creatividad humana para vivir mejor y de forma sustentable. Amamos nuestro planeta. Amamos la vida.

¿Qué es Kawsaya?

¿Quiénes somos?

Objetivos

Para crear Kawsaya nos inspiramos del concepto Indígena Sumak (buen) Kawsay (vivir) y su correspondencia con el bien común de la humanidad, ya que nuestra acción, por medio de nuestros distintos soportes Kawsaya (3.0, tv, radio y eventos), es generar hechos e información que nos permitan modificar nuestros hábitos de vida (destructivos y autoritarios) por hábitos más sanos, responsables y amigables para con el ambiente y todos los seres vivos.

Promovemos acciones para una Vida Sustentable a través de la difusión de 4 ejes:

• Vida Sana.

• Consumo Responsable.

• Uso responsable de los recursos.

• Responsabilidad Empresaria, Gubernamental y Social.

Kawsaya 3.0 es una plataforma muy potente y versátil en la cual proponemos un espacio de intercambio de información, de experiencias y de soluciones para alcanzar el objetivo que tenemos en común de Buen Vivir, es decir de Kawsaya.

Vivimos en una sociedad hiperconectada en la cual es importante tener herramientas que nos ayuden a crear valor y a distinguir lo importante del ruido accesorio. Por eso estamos aquí, en red, para poder vincularnos, intercambiar información, mostrarle al mundo qué hacen los miembros de nuestra comunidad interesados y ocupados en cuidar el medio ambiente y mejorar nuestra calidad de vida en base a un consumo responsable.

¡Las/os esperamos en Kawsaya!

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Hacia una Teoría de la conciencia desde la complejidad

Me resultó muy interesante esta nota que encontré via @dreig.

¿Cómo y dónde se crea nuestra percepción de las cosas, cómo generamos significado del mundo que nos rodea o de nosotros mismos? La llamada “Teoría Integrada de la Información” (TII) propone que podemos ser conscientes gracias a que la información que poseemos está altamente integrada y postula que “la cantidad de información integrada que una entidad posee se corresponde con su nivel de conciencia”. Aunque la TII es una teoría aún poco desarrollada, constituye una versión científica del panpsiquismo, la antigua y difundida creencia de que toda la materia, animada o inanimada, es consciente en alguna medida. Por Enrique Rubio.

Carla Figueroa

La casualidad hizo que el hecho criminal sucediera en General Pico, provincia de La Pampa, República Argentina. Y las causalidades llevaron en sus entrañas el desenlace trágico: el femicidio de Carla Figueroa.

La geografía no hace ninguna diferencia en el drama de la violencia de género que ocurre en todas las latitudes, a toda hora, a cada instante, en todos los niveles sociales. En cambio, los jueces, como integrantes de un estado con responsabilidades insoslayables sí hacen a esa diferencia. En el caso de Carla fallaron de manera horrible, fiero.

Acabo de poner en Google “General Pico La Pampa” y en cuarto lugar aparece la siguiente noticia: “La joven asesinada por su marido vivía con miedo”. Preguntaría un/a niño/a entonces: ¿Señor juez usted estaba al tanto de la historia de esta mujer? ¿Usted estaba al tanto del calvario que vivía Carla (19) en su vínculo con Marcelo Tomaselli (21)? ¿Usted sabía que Carla había declarado en una entrevista “Yo tengo miedo porque no sé de que es capaz”? ¿Usted sabía que la madre de Carla también murió asesinada víctima de la violencia machista? Son preguntas elementales, pero los jueces del Tribunal de Impugnación Carlos Antonio Flores y Gustavo Adolfo Jensen no pudieron detenerse en ellas y liberaron nomás a Tomaselli, una semana antes del femicidio, para que se casara con Carla. Hay más agravantes aún: cuatro jueces y dos fiscales habían advertido con anterioridad que Carla Figueroa, que había sido violada por Tomaselli, no podía, repito no podía, es decir no estaba en condiciones de dar un consentimiento “libre y pleno” para solicitar el avenimiento y liberar así a su victimario que estaba preso por haberla violado. Hoy estos jueces se excusan diciendo “somos humanos, nos podemos equivocar”, así de cortito. Pero ¡por todos los Santos Astros! esta tragedia no es producto de una equivocación, ocurrió debido a la grave falta de sus deberes como funcionarios públicos de Flores y Jensen, quienes tienen que rendir cuentas ante quien corresponda, y, sobre todo, admitir que de Violencia de Género no entienden nada. ¿O no es que los jueces “hablan a través de sus sentencias”?

¿Qué es un femicidio? Según la definición de la ONU un femicidio es “el asesinato de una mujer como resultado extremo de la violencia de género y puede ocurrir tanto en el ámbito privado como en el público”. El femicidio está imbricado en el corazón de la sociedad patriarcal, en la que vivimos, que nos considera a las mujeres objetos cuyo título de propiedad ostentan los varones y desde el cual disponen de nuestros cuerpos y de nuestras vidas, como se les ocurra. Esto explica que la mayoría de los asesinatos de mujeres que ocurren en todo el mundo sean perpetrados por maridos, novios, ex parejas o convivientes.

Cifras. En Argentina anualmente la ONG La Casa del Encuentro publica una cifra de femicidios que cada año va in crescendo. El trabajo que hacen es muy valioso y las cifras y los casos que relatan son impactantes, dolorosos y nos bajonean, preocupan y a muchas/os nos ocupan. Pero, es importante aclarar y saber que las fuentes de esta ONG son los diarios y agencia de noticias. Es decir que se trata de un recorte sesgado de la realidad derivado de los casos mediatizados, como en estas horas es el de Carla, hasta que lo suceda otro, y otro y otro y otro y otro y otro. Con esto quiero decir que las cifras son aún mayores que las que refleja La Casa del Encuentro que, hasta fines de noviembre registraba 237 femicidios. Ya hoy son más.

Para acercarse a un número más abarcativo de los femicidios que ocurren en la Argentina basta con acudir a las fuentes policiales, judiciales y de salud pública y a partir de allí construir estadística oficial. Obtendríamos así un nuevo recorte, más amplio porque obviamente hay muchísimos casos que NO se denuncian. Por eso hablamos de subregistros. Es el drama de las mujeres que sufren en silencio, víctimas de la violencia de género, completamente invisibilizadas, que viven la peor de las vidas, aquella donde la violencia está naturalizada, tolerada y admitida. Pues NO. La violencia no es natural, ni debe ser tolerada ni menos admitida.

Estado. El estado argentino ha suscripto tratados internacionales con rango constitucional como la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, conocida como Belém do Pará. Esto le impone obligaciones para generar las condiciones necesarias en el acceso a la justicia, a la salud, a la seguridad, a la posiblidad de un ingreso sustentable, que aseguren los derechos de las mujeres víctimas de violencia de género. Y ojo que no se trata solo del estado nacional sino que la obligación incumbe a los estados provinciales y municipales también. La Argentina ha sancionado también la ley 26485 de Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales. ¿La habrán leído Flores y Jensen? Si “los derechos de la mujer son derechos humanos” quiere decir que el estado tiene obligaciones insoslayables. Bueno, que las cumpla.

Mediación ¡NO! Otro recurso ignorante al que acuden los jueces es el uso de la mediación en casos de Violencia de Género. Digo ignorante porque todas las conclusiones sobre la problemática de VdG desaconsejan de manera terminante que las dos partes se encuentren a negociar. ¡¿A negociar qué?! es la primera pregunta a formularse.

No es caprichosa la prohibición de la mediación dado que si hay algo que caracteriza una relación violenta en un vínculo de pareja varón-mujer es la desigualdad de condiciones en la cual se encuentran. La ley 26485 en su artículo 28 dice expresamente: “Quedan prohibidas las audiencias de mediación o conciliación.” Pero gran parte de la justicia, estimados]/as conciudadanos/as, no se quiere enterar. Me decía hoy Paola Baccello (@paobaccello) vía Twitter “muchos discutían que la ley nacional no puede legislar sobre cuestiones de forma y discuten que la mediación lo es”. Yo les respondo entonces a esos “muchos” que se capaciten, que se informen, que intenten comprender qué es la violencia de género y sobre qué mecanismos, prácticas y culturas reposa impune, y después seguimos charlando porque, de lo contrario, estamos hablando idiomas diferentes y así el diálogo se complica y resulta infructuoso.

Avenimiento. Sobre esto recomiendo leer esta nota de Mariana Carbajal publicada ayer en el diario Página/12. El artículo 132 del Código Penal establece que en casos de violación y cuando haya relaciones afectivas preexistentes entre víctima y victimario –siempre que la víctima sea mayor de edad—, el tribunal puede “excepcionalmente” aceptar la propuesta de ella si fue formulada “libremente” y “en condiciones de igualdad y si considera que es un modo más equitativo de armonizar el conflicto con mejor resguardo del interés de la víctima” Obviamente me sumo a las opiniones que piden que sea derogado del Código Penal YA. Mi fundamento es claro: cuando existe una situación de Violencia de Género NO EXISTE la igualdad de condiciones. Carla Figueroa no estaba en igualdad de condiciones con quien fue su agresor, luego su violador, luego su marido y finalmente quien la asesinó a cuchilladas. No lo estaba.

Invito, a través de este post, a todos/as ustedes a solicitar a los/las flamantes legisladores/as, que asumieron días atrás, a que se pongan extraordinarias pilas y deroguen este artículo del CP.

¿Está tan anestesiada nuestra sociedad que su umbral de comprensión nos importa menos que la sensación térmica que buscamos a diario para saber cómo vestirnos? Yo creo que hay parte de eso y luego hay un gran monstruo que pisa fuerte y que se llama complicidad, porque no es indiferencia, es complicidad. Tenemos que tomar conciencia varones y mujeres de lo que está ocurriendo a nuestro aldedor porque somos los únicos/as vectores de un cambio posible. Y el cambio es urgente.

Slavoj Žižek: Vivimos una época que promueve los sueños tecnológicos más delirantes, pero no quiere mantener los servicios públicos más necesarios.

por VÍCTOR LENORE 01/04/2011 El País

Una vez pregunté a un amigo filósofo cuál era la importancia de Slavoj Žižek en el pensamiento contemporáneo. Su respuesta fue esta: “¿Recuerdas aquel episodio de Los Simpson en el que Bart se presenta a delegado de clase? Su contrincante, el típico alumno aplicado, siente que va a perder y recurre a la campaña negativa usando el eslogan ‘Con Bart llegará la anarquía’. Simpson contraataca haciendo suya la frase ‘¡Con Bart llegará la anarquía!’. Algo parecido pasa con Žižek”. El profesor esloveno tiene un discurso adictivo donde se mezclan política, psicoanálisis, lucha de clases, taquillazos de Hollywood y algún chiste grueso. Una estrategia efectiva para devolver la filosofía al público masivo que podremos comprobar el jueves 7 de abril en su visita al Festival Internacional de las Letras que organiza AlhóndigaBilbao.

EP3. En su libro El acoso de las fantasías (1997) explica que los medios audiovisuales pueden emborronar nuestra percepción de la realidad. ¿Qué opina de la aparición de la redes sociales?

Slavoj Žižek. Muchos se quejan de que Twitter o Facebook son comunidades artificiales, sucedáneos de la interacción humana cara a cara. Yo celebro estas comunidades artificiales; te permiten escapar de tu lugar asignado en la sociedad. Imagina vivir en un país como Arabia Saudí. Yo me sentiría liberado usando Twitter.

EP3. Muchos medios atribuyen a estas redes un papel importante en movimientos de protesta actuales. ¿Está de acuerdo?

S. Z. Me interesan más otras cosas. Por ejemplo, los conceptos de posible e imposible. Hoy cualquiera con dinero puede viajar al espacio, cada mes anuncian descubrimientos contra algún tipo de cáncer, incluso se habla de avances para alcanzar la inmortalidad. Al mismo tiempo, en cada telediario, salen políticos y economistas explicando que no hay dinero para mantener la Seguridad Social. Vivimos una época que promueve los sueños tecnológicos más delirantes, pero no quiere mantener los servicios públicos más necesarios.

EP3. ¿Qué postura toma frente a esto?

S. Z. No estoy en contra del capitalismo en abstracto. Es el sistema más productivo en la historia. Me considero comunista, aunque el comunismo no sea ya el nombre de la solución, sino el del problema. Hablo de la lucha encarnizada por los bienes comunes. Las corporaciones intentan privatizar los recursos naturales, la biogenética o los conocimientos. El capitalismo actual se mueve hacia una lógica de apartheid, donde unos pocos tienen derecho a todo y la mayoría son excluidos.

EP3. Su último libro, Living in the end times (2010), explora nuestra negativa a aceptar que el mundo está al borde del colapso. ¿Qué nos impide tomar verdadera conciencia?

S. Z. Nos gustan las respuestas sencillas. En vez de pensar sobre la estructura del sistema, nos refugiamos en cuestiones morales. El anticapitalismo es muy popular entre las grandes estrellas de Hollywood. Todos están en contra de alguna compañía que explota niños o que contamina el medio ambiente. Hacen estas cosas para calmar su conciencia individual. Me opongo por completo a lo que suele llamarse estilo de vida ecologista. Hablo de la gente que recicla, tiene paneles solares y compra comida orgánica. Leí hace poco un informe que demuestra que si todos siguiéramos esas pautas de consumo provocaríamos una catástrofe, ya que los artículos ecológicos son mucho más caros de producir.

EP3. ¿Cuál es la alternativa?

S. Z. La solución que ofrecían era que la mayor parte posible de la humanidad viviera apiñada en grandes ciudades. Así, todos los servicios serían más baratos. El sueño de todos de la casita en el campo o en las afueras puede acabar en cataclismo.

EP3. ¿Hay que replantearse todo?

S. Z. Hay que ser más hedonistas. El problema es que no nos centramos en lo que realmente nos satisface. Estamos atrapados en una competición malsana, una red absurda de comparaciones con los demás. No prestamos suficiente atención a lo que nos hace sentir bien porque estamos obsesionados midiendo si tenemos más o menos placer que el resto. En estos casos extremos, me gusta recurrir a los clásicos. Por ejemplo, Rousseau. Él veía el egoísmo como algo saludable. El único límite que ponía es que no es legítimo preferir el bien propio si causa un mal a otros. Los capitalistas actuales son fanáticos religiosos que defienden sus beneficios aunque traigan la ruina para millones de personas.

EP3. ¿Qué movimientos sociales sigue?

S. Z. No está todo tan mal como pintan mis libros. Me han sorprendido las revueltas en el norte de África. Europa nunca ha creído que los árabes fueran capaces de hacer una revolución democrática a gran escala, independiente de valores religiosos. Ahora mismo estoy en Londres y tenemos una huelga masiva en la educación superior. El Plan Bolonia es una catástrofe. La derecha quiere suprimir las humanidades. En vez de pensadores, quieren convertirnos en expertos que cumplan los encargos que las élites plantean. Me parece importante defender que los grandes problemas nos conciernen a todos. La derecha debería estar en contra del Plan Bolonia. Convertir la Universidad en una empresa es mucho más peligroso para Europa que el fundamentalismo islámico.

EP3. Ha dicho que si pudiera viajar en el tiempo escogería el siglo XIX para poder ser alumno de Hegel.

S. Z. Él demostró que cuando persigues una cosa se puede convertir en la contraria. En Occidente queremos libertad y dignidad, pero estamos dispuestos a abolirlas en nombre de esa misma búsqueda. Otro ejemplo: tenemos más poder que nunca sobre la naturaleza, pero nunca hemos estado más expuestos a catástrofes ecológicas.

EP3. ¿Cuál es el objetivo de sus libros?

S. Z. Me encanta una anécdota, seguramente apócrifa, de la Primera Guerra Mundial. Un puesto militar alemán escribe un telegrama a sus aliados austriacos: “Aquí la situación es seria, pero no catastrófica”. La respuesta dice : “Aquí la situación es catastrófica, pero no seria”. Esta última frase define nuestra época. Nos cuesta tomar en serio la debacle a la que nos enfrentamos. No soy un ingenuo, ni un utópico; sé que no habrá una gran revolución. A pesar de todo, se pueden hacer cosas útiles, como señalar los límites del sistema. Muchos sabemos que unas cuantas reformas no van a sacarnos del atolladero.

EP3. Es conocida su habilidad para explicar el concepto más denso con una metáfora de la cultura popular. ¿Qué contenidos pop le interesan más ahora?

S. Z. Me gustan las nuevas teleseries. Los Soprano o Mujeres desesperadas me parecen demasiado pretenciosas. The Wire, en cambio, fue un diálogo con los espectadores sobre problemas urbanos. En realidad mi favorita es Héroes. Trata de un grupo de marginados, cada uno con un poder distinto, que se unen para fabricar una sociedad alternativa. Hay que encontrar nuevas formas de conciencia.