Que se pudran en la cárcel


¿Cuántas veces escuchaste esa frase?
¿Cuántas veces la pronunciaste?
¿Cuántas veces la pensaste?

¿Cuántas veces la rechazaste?

¿Cuántas veces la sociedad la vomitó y la sigue vomitando como si sintiera que eso es la solución al horror sin darse cuenta del horror que contiene, del horror que propone, de la perpetuación de la violencia que encierra?

Nos aterra ver las bolsas de basura acumulándose en la calle pero no nos preocupa ni un poco acumular presas y presos dándoles un trato peor que el que reciben esas negras bolsas.

Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo.

Repetimos tantos mantras en busca de espiritualidad, de luz, de oxígeno pero no cumplimos con esta premisa constitucional. Las cárceles no tienen que ser un lugar de castigo.

Como dice Susan Sontag, ante el dolor de los demás, de las víctimas, nos es difícil ponernos en su lugar por una razón básica: no hemos vivido su experiencia. Quizás sea por eso que cierto sector de la sociedad acompaña con tanta liviandad una frase tan horrible, espantosa y asquerosa como “que se pudran en la cárcel”. Una vía libre al ejercicio de la violencia sin freno.

A raíz de la torpe, intencionada e irresponsable tapa publicada por el diario Clarín el domingo pasado, en estos días la sociedad argentina se tiene que enfrentar a aquello que no quiere debatir, a  aquello que sabe pero oculta, a aquello que resume la tremenda frase pronunciada por los “buenos” con tanta liviandad o con tanta fiereza reclamando “Justicia”: “Que se pudran en la cárcel”. ¿Acaso Justicia es que alguien se pudra en la cárcel? ¿En serio piensan eso? Eso es venganza. Entonces, señores, señoras, asuman que lo que quieren es venganza.

¿Podía salir del penal el femicida Eduardo Vázquez? Como explica Gustavo Arballo “La situación de Vázquez es -todavía- prisión preventiva. No tiene condena “firme” hasta que se le rechacen los recursos que ha presentado. Sin pena “firme” determinada, entiendo que en el caso de Vázquez no juega la limitación para salidas de la que habla Zaffaroni”. Por mi parte agrego que la salida de Vázquez es un mensaje muy contundente de un patriarcado impune. ¿Justo él? Gente, cuesta mucho afrontar e intentar erradicar la violencia de género y estos mensajes y estas acciones nos tiran millones de casillas para atrás.

Comparto lo que dice hoy Florencia Arietto en Página/12. Ojalá a raíz de estos últimos sucesos no sigamos retrocediendo y  retroalimentando una espiral de violencia sin hacernos cargo, mirando para otro lado, sorprendiéndonos de la cosecha de lo que nosotros mismos sembramos. ¿Cómo pudimos llegar a esto? preguntamos. Y yo te contesto: fijáte cuántas veces pronunciaste, pensaste, aplaudiste la frase “que se pudran en la cárcel”. Fijáte. Hacé click.

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4 pensamientos en “Que se pudran en la cárcel

  1. Elsa Gey

    Buenísimo artículo que nos induce a reflexionar como sociedad y a concientizarnos como individuos.
    Que bueno sería que una gran parte del Poder Judicial con ingrencia en este campo tome conocimiento para debatir y lograr cambios.
    Coincido con F.Arietto que dice que hay que informar a la sociedad Una sociedad comprometida es la que está en conocimiento de los hechos e informándose trabaja para obtener cambios y resultados-

  2. Pato

    Hola es un tema muy importante al cual nos estás convocando a pensar.
    A tus preguntas respondo que muchas veces he escuchado decir “Que se pudran en las cárceles”, y para ser brutalmente sincera en algunos casos lo he dicho, por ej cuando se trataba de los represores, claro que lo dije y lo sentí de mis más primarios sentimientos, pero así de esa manera no se piensan las realidades y menos las políticas públicas. Por eso creo que lo que nos debemos preguntar y buscar respuestas es ¿por qué existen las cárceles ,qué función cumplen, sirven, quiénes son los que están detrás de las rejas, cuánto dinero mueven las cárceles, podría seguir con las preguntas…, es decir lo que me parece que hay que poder cuestionar es la institución CARCEL.

  3. eyheramendy

    Comparto cada una de las verdades que tod2s sabemos…Aqui @carolabs, fiel a su estilo. las presenta de un modo incuestionable. Gracias amiga! D

  4. Romina Hildebrandt

    Carol,

    ¡Hay tanto para decir! voy a hacer un intento.

    1- Vigilar y castigar. ¿Podemos salirnos de este esquema de pensamiento? probablemente no, porque como sociedad estamos sostenidos por una estructura que se constituye de esta manera. ¿Qué podemos hacer? pensar. Sí, algo que todavía no nos ha sido arrebatado, un lugar en el que todavía nadie ha puesto una cámara de vigilancia: nuestro interior. Descubrir nuestra estructura de pensamiento es clave para poder entender cómo actuamos y hacer algo clave: elegir. Si soy violento, primero tengo que darme cuenta de que soy violento, descubrir los rastros de violencia en mi discurso, en mi hacer y en mi entorno. Luego, tal vez no pueda dejar de serlo, pero sí puedo aprender a hacer algo diferente o, por qué no, intentar desaprender la violencia y canalizarla de un modo que no me dañe ni dañe a otros.

    2- Alzar la voz indignada contra un Vázquez… pone la piel de gallina pensar en el horror de lo que hizo. El debate sobre la reinserción social de los condenados se la dejo a los que saben. Desde un lugar muy puro de mi interior, creo en las personas y creo que todos podemos mejorar. Sin embargo, conocí (poquísimas por suerte) personas con maldad. Lamentablemente son dos caminos que se eligen: el del bien o del mal. Sí, así lo creo, muy al estilo Guerra de las Galaxias, sí. No obstante, debatir sobre Vázquez es de algún modo poner el debate en algo lejano ¿qué pasa con las miserias cotidianas? ¿qué pasa con nuestra propia miseria? Vázquez estaba rodeado de personas que lo veían actuar y nadie lo hizo. Nosotros ¿tendremos cerca a algún familiar, amigo o conocido violento? ¿qué hacemos? ¿miramos a para otro lado o actuamos? La unión hace la fuerza. Espetar contra las decisiones de la justicia en este caso, puede servir para hacer una catarsis indignada y quedarse en eso. Supongo que las personas que están comprometidas con cambiar la realidad hacen y no espetan tanto…

    Un abrazo y ¡piensen, piensen, piensen! que el cerebro no se gasta y en este mundo tenemos la dicha de poder pensar y hablar libremente.

    Romina

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