¿Twitter nos censura?


Ayer publiqué un tuit al respecto, que dio lugar a la invitación de Alberto Bovino para escribir en su blog, un post al que le pone, concreta, la volanta  “Cuando el Pajarraco nos cierra el pico”. El tuit decía: “Censura, censura, es la que Twitter ejerce conmigo. Y nadie, salvo unos poquitos, salió a solidarizarse ni a convertir mi caso en TT.” TT significa Trending Topic, es decir, un tópico que se vuelve tendencia en la red tuitera debido a la cantidad de menciones que recibe. Esta calificación puede ser local, en mi caso para Argentina, o subir un escalón más y convertirse en una tendencia mundial. Más allá de la ironía que prentendí en mi tuit, dado que justo fue el día en que se hablaba de la supuesta “censura” al periodista Marcelo Longobardi en el canal televisivo C5N, lo que quiero plantear aquí es si el hecho de que Twitter limite la cantidad de tuits, que podemos publicar a diario, son 1000, los mensajes directos (privados bilaterales), son 250, constituye o no un acto de censura. Aquí  tienen la explicación oficial.

Sé que habrá abogados/as que saldrán a defender a la empresa privada del icónico pajarito azul llamado Larry. Ya nos sucedió, en el pasado reciente, en un interesante intercambio en Twitter justamente. Estábamos quienes, como yo, pensamos que si, que es un acto de censura o una seria limitación a la libertad de expresión, y quienes creen que no, que Twitter, como empresa privada, tiene derecho a fijar las reglas del juego unilateralmente.

Como usuaria intensiva tuve que quedarme, varias veces, tuit en bolsa, sin poder enviar mis contenidos al ciberespecio y preguntándome: ¿Cuándo y con qué criterio Twitter nos impide seguir tuiteando? Ok, fijaron el número en 1000 tuits diarios pero al mecanismo le falta transparencia. En ningún lado disponemos de un contador que marque: “Sepa ud. que está por llegar al límite de sus tuiteos posibles”. No, la imposibilidad de seguir expresándote sobreviene, de golpe, bruscamente sin ningún aviso previo. Y es horrible. Es un impedimento concreto a la liberta de expresión. Twitter solo te dice “inténtalo más tarde”. Ja.

Hoy me contaba una usuaria, Julieta Costa Díaz, que tuiteando varios contenidos críticos hacia el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, de repente, no pudo enviar ni uno más y por un largo rato. Nunca se enteró del por qué. ¿Por qué habrá sido? Eterna duda que da lugar a cualquier conjetura.

¿Para qué usamos Twitter? Bueno, cada uno/a lo usa/a para lo que más le plazca. Muchas/os de nosotras/os lo usamos para informar, para informarnos, para debatir, intercambiar opiniones, hacer circular información, contenidos, para hablar y opinar de política… etc. En ese contexto, que, de repente, no te dejen escribir más es cuanto menos violento.

El argumento oficial que explica esta limitación impuesta a cada usuaria/o es que si todos/as tuitearan tanto al mismo tiempo colapsaría el sistema. No tengo las cifras de la empresa que es la que debería justificar esta cuestión. Pero sospecho que esta justificación nunca me parecerá válida porque no todo el mundo es usuario intensivo y menos en simultáneo. Atendible es el argumento de que esta red está en crecimiento geométrico y que en principio no daría abasto. En fin, son cuestiones técnicas que no creo puedan anteponerse a lo que en definitiva quiero transmitirles que es la limitación en el derecho a expresarme, cuando quiero, para decir lo que quiero y en el momento que quiero en Twitter. Esto hoy no es posible cuando llegás al tuit 999. Te queda una sola chance más y, gracias, hasta mañana.

Otro tema es la cuestión de la cantidad de seguidores, una cifra que cambia sin que sepas nunca bien cuál es el criterio a menos que te pongas a investigarlo y creo que todos/as tenemos otra cosa que hacer.

Finalmente otro misterio universal es el criterio con el que manejan los Trending Topics. Nunca sabés bien cómo es que un tema llegar a ser TT local, mundial y con qué criterio se decide su vigencia. Ayer, por caso, se plantearon dudas con respecto al hashtag #SaveTheWorld lanzado por Fidel Castro. ¿Cómo es que no se transformaba en TT mundial? Y, cuando lo fue, por qué duró determinada cantidad de tiempo y no otra.

En otro post podremos hablar más en detalle de la restricción de contenidos y la ultravigilancia que ocurren en estas redes. En enero Twitter anunció: “Desde hoy, nos proveemos de la capacidad de bloquear de forma retroactiva contenidos en un determinado país” aclarando que los bloqueos se harán solo si son instados por ley. Lo cierto es que esta política irritó a millones de tuiteros/as que la consideramos un atentado a la libre expresión. La rechazamos.

Por lo pronto, como usuarios/as de este tipo de redes firmamos un contrato que supongo ninguno/a de nosotras/os lee en detalle. Depositamos la confianza en no sabemos bien quién, ignorando cuál es el marco normativo que nos rige. Es así. Y, como ya quedó claro, que me censuren en Twitter no me gusta nada. Pero, por ahora, sigo allí donde soy @CarolAbs.

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