Reconocer el delito del femicidio


Jean-Michel Bouvier es francés y es el padre de Cassandre que fue asesinada, así como su compañera Houria, el 15 de julio de 2011 en la provincia de Salta, Argentina. Estamos frente a dos femicidios.

A raíz de semejante espanto y de todo el dolor que sintió y siente, Bouvier le pide ahora al gobierno francés que incorpore el delito de femicidio en el Código Penal. Para eso publicó ayer en el diario Le Monde la siguiente nota que traduje y reproduzco.

El viernes, 15 de julio en las alturas de Salta en el norte de Argentina, mi hija Cassandra fue golpeada, violada y asesinada de un balazo en la cabeza. En la morgue del hospital de Salta, sus grandes ojos negros helados de espanto, pero impregnados de una determinación trágica al igual que las numerosas marcas del desencadenamiento de la violencia sufrida por su cuerpo, petrificaron de horror a su padre, su madre, su hermano y su hermana llegados hasta allí para honrar sus restos mortales por última vez, y regresarla con ellos a Francia.
Al día siguiente, la idea se apoderó de mí, la secuencia de los actos cometidos primero, contra su libertad de mujer, y luego contra su vida, merecían una calificación específica que tuviera las mismas consecuencias jurídicas que un crimen de lesa humanidad. Al día siguiente descubrí en la Embajada de Francia en Buenos Aires el concepto de feminicida común al conjunto de América Latina. Encontré la bandera de la lucha que habría enorgullecido a mi Cassandre.
Incluir el delito de femicidio en la legislación penal de mi país se ha convertido en el Grial de mi vejez. El ser humano que golpea, viola y asesina a una mujer porque es mujer y que dispone de un ascendiente físico sobre ella será denunciado como un bárbaro y penado como si se tratara de un crimen de lesa humanidad. Será igual para todos los seres humanos que procedan de ese modo en grupo.
No soy nada sin el apoyo de todas las mujeres y los hombres de buena voluntad y sin el de las organizaciones que militan por los derechos humanos y contra la violencia ejercida sobre las mujeres. A Cassandre no le gustaba la injusticia y sus consecuencias: la pobreza, la relegación, la exclusión. Ella amaba encontrar aquello que le permitía a las personas más desfavorecidas salir de esa condición. Amaba ser solidaria con todos los que sufren y actuar para beneficiarlos.

Espero de las autoridades ejecutivas y legislativas de mi país que reafirmen la necesidad absoluta de garantizar siempre en mayor medida los derechos de las mujeres y más particularmente sus derechos a la libertad y al respeto de su integridad física. El 1ro de septiembre, le pedí al presidente de la República que tomara una iniciativa en este sentido. Pronto haré lo propio con los presidentes del Senado y de la Asamblea nacional. Durante la próxima elección presidencial, pediré a los candidatos que tomen posición sobre este tema. Invitaré a los electores y electoras a que no voten a los candidatos que no hayan tomado un compromiso explícito para inscribir el crimen del femicidio en el código penal.

La muerte de Cassandre y de Houria, su compañera de viaje, es, por cierto, un “hecho de información general”, y es comprensible que sea barrido. Pero las condiciones abominables de sus asesinatos son una negación de la mujer que merece un eco mediático constante para así proteger a los seres vulnerables.

Para aliviar mi dolor, le solicité a Cristina Kirchner, presidente de la Argentina, la construcción de una estela conmemorativa en el lugar donde Cassandre y Houria fueron negadas. En su reciente paso por Francia, ella me aseguró que así sería. En mis sueños más locos imagino esa estela como la ilustración de una amistad franco-argentina sellada contra el crimen del femicidio. La imagino como la primera de una serie componiendo una guirnalda alrededor de la Tierra para dar testimonio de la lucha incansable para defender la vida de las mujeres.

Gracias, Cassandre, por transmitirme tu generosidad, tu entusiasmo y tu corazón. Houria y vos son, de ahora en más, para sus familias, ángeles inseparables. Serán también heroínas para todas las mujeres argentinas y francesas. Deseo que también lo sean para todos los varones argentinos y franceses.

Traducción: Carol Abousleiman

Caso Campo Algodonero, México (femicidio-feminicidio)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s