en el día del y la periodista


surge natural decirles ¡felicidades y felicitaciones por la garra a todas/os! y, acto seguido, reafirmar que sigo militando por la causa de la subjetividad en la profesión y rechazando esa militancia (tan esencialmente contradictoria) de la objetividad (sobre la que insisten enfáticamente en las escuelas y universidades).

Amigos/as, el ser humano/a trae consigo ser subjetivo/a y dar rienda suelta a la duda, y en un oficio como éste del periodismo, ambas cosas se transforman en nuestro vector ineludible. Sin más (por ahora), doy paso a un texto genial de Manuel Vicent llamado “Principios“. No se lo pierdan, es un deleite, lleva dentro un concentrado insolente, que seduce mi verdad, la cual, en este mundo, respira a la par de tantas otras, la tuya, la suya, la de tantos y tantas más. Ahí va:

Es una fortuna caminar en compañía de gente sabia, divertida y escéptica, que esté dispuesta a cambiar cualquier verdad absoluta por un queso de cabra, cualquier honor, premio o reconocimiento por la corona de un sombrero de paja, cualquier clase de eternidad por la embriaguez de la duda unida a la armonía de la naturaleza. Por el contrario, encontrarse con gente de principios sólidos e inalterables es el peligro más grave que puede correr uno en esta vida. Un hombre de principios fue aquel que, sintiéndose puro, arrojó la primera piedra contra la adúltera; es el mismo que te indica con el dedo el camino recto que debes seguir y en cuanto te desvíes será el que te delate, el que te incluya en la lista negra o borre definitivamente tu nombre del mapa. En el caso en que este hombre de principios obtenga un poder absoluto, si además es muy devoto, no dudará en mandarte a la horca rezando por tu alma sin ahorrarse las lágrimas, puesto que también se puede llegar a la extrema violencia a través de la piedad. Huye de ese ser misericordioso que busca tu salvación por medio del terror del espíritu y te obliga a desayunar cada mañana con una rueda de molino. No es ninguna broma aquello que dijo Groucho Marx: “Éstos son mis principios, Si no le gustan, tengo otros”. El fanático es capaz de saltar de un risco al risco contrario, ambas cimas situadas a la misma altura bajo un cielo nítido y puro, donde se siente igual de seguro, aunque armado esta vez con distinto látigo. El dogma es una forma de locura, del mismo modo que la pureza extrema alcanza a veces la forma de la más refinada crueldad. Los principios inalterables nos fueron inoculados en una edad muy temprana cuando nuestro cerebro estaba aún desvalido. En la mayoría de los casos aquellos principios fermentaron y se diluyeron en la inteligencia, en la imaginación y en el placer de los sentidos; pero hay personas que conservan incólumes aquellos mitos de la infancia en su cerebro de reptil sin que encuentren salida sino a través de los latidos de sangre que conforman su pensamiento. Hoy es un domingo de primavera y hay dos clases de desayuno. Por un lado, café, tostadas, queso de cabra y alguna duda relativa; por otro, principios inalterables y ruedas de molino.

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2 pensamientos en “en el día del y la periodista

  1. pato

    Felíz día , a tod@s los periodistas subjetivos, creativos y rigurosos.
    Gracias por compartir siempre notas tan interesantes

  2. susana

    feliz dia !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    “Lo malo de los reportajes es que uno tiene que contestarle en el momento a un periodista todo lo que no supo contestarse a sí mismo en toda la vida… Y encima pretenden que uno quede como inteligente…”

    mafalda

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