el derecho a la alimentación no debería depender de un recital


Ayer 50.000 personas asistieron a la convocatoria Argentina abraza a Argentina en Figueroa Alcorta y la Pampa, en la ciudad autónoma de buenos aires. La intención, entiendo, fue doble, juntar alimentos para llegar al objetivo de “hambre cero por un día”, es decir que ningún ciudadano o habitante de la República Argentina sufra hambre (según Juan Carr, hoy la padecen 1 de cada 22 personas) y visibilizar esta escandalosa problemática. Estamos hablando de la falta de acceso a un derecho tan básico como el derecho a la alimentación. Antes que ustedes me lo digan: estamos hablando de hambre en el seno del “granero del mundo”, como tanto nos gusta ostentar.

Por un lado, felicitaciones a los que generan estas iniciativas y participan. ¿Cómo no reconocer el increíble esfuerzo de los organizadores y la generosidad de los asistentes? Pero por otro, ¡qué pena que da que a esta altura, la del trillado Bicentenario (si gustan), la manera que tengamos de suplir semejante déficit sea pidiendo a los/as ciudadanos/as que acerquen alimentos para construir la “torre del hambre cero” o, peor aún, depender de la multinacional Unilever que donaría alimentos en caso de juntar 875.000 adhesiones en la red. Dan ganas de gritar ¡¿si no, no?!

Se me ocurre que en un sistema democrático como el que nos rige, nos haría bien bucear en las razones profundas del hambre porque ésa es la única manera para poder revertirla realmente. Algunas posibles explicaciones leí hoy en una entrevista al economista Daniel Aspiazu, aquí.

En lo que podríamos llamar la posconvertiblidad que ya lleva años, en verdad, D.A. afirma: “Si bien hubo un cambio en el régimen macroeconómico no cambió el modelo de acumulación. (…) Por la manipulación del Indec, no se puede definir cuál es el tipo de cambio real multilateral. lo cual no quiere decir que Buzzi o la UIA no aspiren a una devaluación. (…) “Hay que devaluar” quiere decir “hay que bajar los costos salariales en dólares”. Agrego: hay que empobrecer a los/as trabajadores/as.

Ante la pregunta “¿Por qué no invierten los empresarios argentinos?”, D.A. responde: “es el gran tema del empresariado argentino. Desde los 70, invierte sobre seguro, sólo si recupera la inversión en dos años, si le dan garantías.” Pregunto: ¿será ésta la famosa viveza criolla?

Amigos/as, en tanto no logremos modificar las pautas reales que generan y avalan la hiperconcentración de la riqueza, la voracidad empresaria y la extranjerización de la economía, seguiremos dependiendo de las buenas voluntades ciudadanas atraídas genuinamente por las luces de un honorable recital. Suena a parche, por más gigante que sea. Suena a una democracia debilitada en la que sobreabunda la negación de derechos con la cual podríamos construir otra inmensa torre.

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6 pensamientos en “el derecho a la alimentación no debería depender de un recital

  1. elsi

    Buenísimo el artículo
    La ciudadanía se cree generosa llevando el paquetito y va para asistir y disfrutar
    del espectáculo.
    Lo terrible es que muy pocos se dan cuenta de lo que dice el artículo y la mayoría muy pronto lo olvida.Quedándose satisfechos porque colaboraron con el alimento no percedero

  2. Fermin

    Totalmente de acuerdo con el artículo. El derecho a la alimentación y la erradicación de la pobreza es indiscutible. Como lo es el de la educación y la salud.El gobierno central se ufana de haber reducido alguno de éstos capítulos, basándose en cifras del 2001 y en estadísticas distorsionadas.En realidad partiendo de alli todo resulta mejor.Yo he aportado mi ladrillo para la torre, humildemente y, convengo que es una gota en el océano, pero como decía Teresa si la gota faltase carecería de algo…Mientras, convengan, consensúen, instrumenten y decidan atacar éste flagelo, yo seguiré aportando. Unilever o Carr mediante.

  3. carol abousleiman Autor de la entrada

    hola Susana,
    gracias por tu comentario.
    te iba a enviar el aviso de publicación, ¿entonces ahora te está llegando a tu mail?
    un beso
    carol

  4. susana

    Los pobres suelen ocultarse en las frías estadísticas que manejan los estados, las instituciones y los analistas sociales.
    En el lenguaje de los medios y del marketing, los seres humanos se convierten en clientes, lo político y lo social se reducen a lo económico y esto a lo monetario.
    La solidaridad parece escasa ante todo esto.

  5. pato

    la solidaridad y la caridad no suplen lo que es una obligación del estado erradicar el hambre es algo que debemos reclamar, por eso los convoco a que pensemos cuáles son las causas reales del hambre en nuestro país, y pidamos políticas públicas al respecto, de lo contrario nos la vamos a pasar organizando recitales.

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