Llena de esperanzas


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Uno busca lleno de esperanzas

El camino que los sueños prometieron a sus ansias

Sabe que la lucha es cruel y es mucha

pero lucha y se desangra

por la fe que lo empecina…

Así dice el tango “Uno” de Discépolo y Mores, de él me acordé esta mañana al volver a conectarme con las maravillosas impresiones y reflexiones que nos dejó ayer en la Legislatura porteña, Teresa Meana Suárez, una destacada lingüista feminista española que la ciudad de Buenos Aires distinguió con el diploma de “Huésped de honor”. Extraños cruces los de la mente, me dirán. En definitiva, el tango fue compuesto por dos varones y se trata de un hombre que le canta a su amor (una mujer). El punto es: ¡las veces que lo han/hemos cantado las mujeres tangueras (o no) diciendo “Uno”, así en masculino, cuando en realidad deberíamos decir “Una”. Pero, nos parece natural decir “Uno”. Y, más allá del tango, lo repetimos una y otra vez, a diario, miles y miles de mujeres, millones de veces, decimos: uno. Pues, de natural, ¡eso no tiene nada!, nos diría muy pero muy enfática Teresa M.S., “porque cuando nombramos, hacemos luz sobre las cosas, sobre las personas, les damos una identidad”, las i-den-ti-fi-ca-mos.

Así las cosas, va algo de lo que Teresa nos transmitió ayer:

• Lo que no tiene nombre NO existe, ni siquiera puede ser pensado.

• Si cambia la realidad, tiene que cambiar la manera de nombrarla.

• No es cierto que los vocablos masculinos sean universales, si lo son, es porque lo masculino se erige en medida de lo humano. Esto se ve clarito en la expresión “cansados, llegaron al pueblo” que, en el relato en cuestión, refiere a dos mujeres y ¡un caballo!

• Las mujeres existimos y queremos que se nos nombre por una cuestión de un derecho básico: el derecho a la existencia.

• ¿Cómo puede ser trivial institucionalizar una norma de respeto frente a la exclusión?

• Debemos incidir paralelamente en la lengua y en la realidad. No podemos esperar que cambie la lengua para que cambie la realidad.

• Tenemos derecho a todas las palabras, al igual que los varones. ¡Carajo! (esto corre por mi cuenta)

• Las reglas gramaticales se forjaron en contextos y circunstancias especiales que deben ser readecuadas en un marco de igualdad. La lengua arrastra mucha inercia.

• La lengua no es neutra.

Para terminar, algunas perlitas, que no pertenecen a la arqueología, sino que convivimos a diario con ellas. Por caso:

1) la actual definición de la palabra “huérfano/a” en el Diccionario de la Real Academia Española es la siguiente: adj. huérfano/a: Dicho de una persona de menor edad: A quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre. Aquí lo pueden comprobar.

2) a las famosas asociaciones de padres en las escuelas, solo iban las madres. Cuando comenzaron a ser llamadas de “padres y madres” aparecieron gradualmente algunos padres.

3) las palabras a veces son genéricas y a veces específicas. De ahí, cree Teresa, que viene la famosa “intuición femenina”. Es que tenemos que estar en permanencia adivinando si somos aludidas o no. Nos pasamos la vida intentando comprender el contexto. Lo queremos saber pero la lengua no nos lo dice. Desde pequeñas, debemos aprender a filtrar cuándo la palabra “niños” nos incluye y cuándo no. Por caso, cuando la maestra dice “todos los niños, al recreo”, las niñas, en principio deben levantarse. Pero cuando dice: “levanten la mano los niños que quieren jugar al fútbol”, ahí las niñas deben autocensurarse (y seguimos sumando estereotipos). Impresionante tarea selectiva a la que se nos obliga en permanencia y desde tan temprana edad ¡uf! ¡y más uf!

Teresa ayer se mostró muy emocionada por la distinción. Luego fue homenajeada por tremenda performance de percusión comandada por Silvia Palumbo. El salón San Martín de la Legislatura vibró, tembló, diría yo, como pocas otras veces. Era pura energía positiva, la misma que propone Teresa cuando nos pide que cada una y cada uno, desde su lugar, aporte lo suyo para ir logrando este cambio para nada menor ni trivial. Porque, el resultado, la cadencia, la hermosura de la melodía que nos espera está en nuestras manos (las femeninas y las masculinas). Que alguien sino me explique cuál es el beneficio de tanta restricción. ¿Por qué no podemos sumar y sumar y sumar más palabras a nuestro lenguaje, ergo a nuestro pensamiento? ¿Por qué poner tantos límites si no es con el objetivo de invisibilizar a las mujeres?

¡Ah! y les cuento que Teresa en realidad es Huéspeda de honor (sí, existe la palabra), aunque aclaremos, en el diploma no figura así… Igual, sigo llena de esperanzas.

Este viernes, Teresa estará dando una charla en Santa Fe. Aquí más datos.

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7 pensamientos en “Llena de esperanzas

  1. Brujabrújula

    Es fabuloso esto que has escrito. Fantástica la Teresa a la que todas admiramos y que se pasea por el mundo con la palabra firme, pero con un delicioso sentido del humor. Enorme luchadora esta señora ejemplar.

    Un abrazo fuerte.

    Brujabrújula (María)
    brujabrujula.blogspot.com (te enlazo)
    Producciones feministas en arte y cultura.

  2. carol abousleiman Autor de la entrada

    gracias Irene, en este caso, sería una periodista 🙂

  3. susana

    una maravilla!!!!!!!!, una linguista en la letra de una periodista con vuelo propio, me permitiste vivir el acto
    susana

  4. José Luis

    “Se han hecho estudios sobre la interrupción en la conversación, y los resultados han sido francamente curiosos: en las conversaciones entre mujeres, apenas hay interrupciones; en las conversaciones entre hombres, apenas hay interrupciones; y en las conversaciones de mujeres con hombres hay un elevado número de interrupciones, de las cuales el 96% son provocadas por los hombres. Sin embargo, «ellos creen que son las mujeres las que les interrumpen. Es normal que piensen así, porque en nuestro tipo de sociedad ha funcionado durante siglos el mandato bíblico del silencio femenino y la función social de la mujer era estar «calladitas»” (Así hablan las mujeres , Pilar García Mouton. Ed. La Esfera de los Libros).
    http://www.flonios.com/inspiracion/LENGUAJEcompleto.htm

    Darse una vueltita por “¿Existe la mujer? Género, lenguaje y cultura” de Gabriela Castellanos http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/castellanos.pdf

    Buen tema, saludos.

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