jerarquías urbanas y guetos


Saskia Sassen habla de “complejo urbano en la economía mundial” poniendo en contexto la circunstancia y el valor de las ciudades que se desarrollan, crecen (o decrecen) en una dinámica económico-financiera absolutamente globalizada. A la vez brinda un dato impactante: 17 de las 20 ciudades más grandes del mundo se encuentran en países en vías de desarrollo. Esto quiere decir que formar parte del club de los “internacionalizados” no garantiza una vía consolidada hacia el desarrollo pleno (zanahoria del Primer Mundo).

Las desigualdades se plasman entre regiones y ciudades a nivel mundial y dentro de las grandes metrópolis porque se da un fenómeno de competencia: las ciudades pujan por estar primeras en el concierto “urbano” mundial, inclusive dando la espalda a sus coordenadas geográficas (como parte de un estado-nación muchas veces no articulan con el interior de sus países) pero los recursos que quieren atraer son finitos y su paradigma es el neoliberal. Por eso, en el marco de esta competencia hacia los mercados internacionales, hay ganadores y perdedores con el consiguiente impacto en el bienestar socio-económico de sus habitantes.

Al mismo tiempo las consecuencias urbanas de la internacionalización de la economía generan nuevas desigualdades urbanas porque el desplazamiento hacia una economía de servicios (sumada a la desintegración de la economía rural), que han conocido muchas grandes ciudades en las últimas décadas, no ha garantizado mayores índices de igualdad en la distribución del ingreso.

También se da un fenómeno de articulación trasnacional cada vez mayor entre ciudades con otras que quedan en la periferia de este movimiento por lo cual surge una nueva escala jerárquica. Por caso en Europa, Sassen menciona las múltiples geografías de la centralidad y la marginalidad. Existe de hecho una jerarquía urbana central (Londres, París, Nueva York, Tokyo, Sao Paolo…) que vincula a grandes ciudades dejando a otras relegadas a puestos secundarios.

En la economía mundial las ciudades son importantes porque funcionan como puntos de de demanda. Son “ciudades mundo” impulsadas aún más por la formación de bloques regionales comerciales que refuerzan las funciones de planificación estratégica, coordinación y prestación de servicios. Así el complejo de producción necesita de las aglomeraciones y se aprovecha de ellas. En los países en vías de desarrollo, en las megalópolis del tercer mundo, las políticas de ajuste, las industrias orientadas a la exportación y el turismo han modificado los típicos patrones de urbanización generando en muchos casos mayor suburbanización, metropolitanización y marginalización.

Asimismo Sassen señala que por más alto que sea el lugar que ocupe la ciudad en las nuevas jerarquías internacionales, tendrá una proporción importante de trabajadores que no solo estarán mal remunerados sino que se consideran además fuera de lugar en una economía avanzada de la información. A esto se le suman las violencias surgidas en el gueto de inmigrantes instalados en los suburbios. El desafío reside en cómo tender un puente entre el “gueto urbano” o los marginados de la periferia y el centro urbano y elitista. En suma en cómo redistribuir la riqueza dentro del complejo urbano mundial.

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