no nos privemos de la seguridad pública


photoEn la ciudad de Buenos Aires, que en unas semanas contaría con una policía propia, vivimos a menudo situaciones críticas a la hora de pensar el devenir de las políticas públicas. Una de ellas, la semana pasada, cuando se generó un conflicto entre el Poder Ejecutivo local y el nacional debido a la falta de pago, por parte de la ciudad, a la Policía Federal. La deuda, según la fuente, oscila entre 34 y 40 millones de pesos (unos 10 millones de dólares estadounidenses) y corresponde a las horas extras dedicadas a la custodia de edificios públicos como terminales de tren, de autobuses, hospitales, centros de gestión y participación etc.

Es entendible la preocupación suscitada en la población a raíz de esta sensación de desprotección, de calles liberadas, generada por la posible ausencia de policías. En respuesta a esto, el jefe de gabinete del ejecutivo, Horacio Rodriguez Larreta declaró: “ningún objetivo quedará desprotegido” (…) “la gente tiene miedo, no quiere salir de noche, vivimos entre rejas (…) “hoy la Ciudad tiene 170 cámaras, a fin de año va a tener 300 y 500 el año que viene” para concluir diciendo que no nos preocupáramos ya que “la Policía sería reemplazada con seguridad privada”.

Cito esto porque me parece terrible la naturalización que se hace de este seudo efecto de sustitución perfecta. ¡Quiero decir enfáticamente que no es lo mismo la presencia de la policía pública o la seguridad privada!

Más allá de la discusión acerca de la institución policial argentina que nos llevaría hacia otras dimensiones, es imprescindible trazar la frontera entre lo que significa la custodia de la seguridad pública por parte de la Policía que debe funcionar en el marco de un estado de derecho y prevenir el delito y el interés que motiva a las empresas, bien digo, “empresas” (cuyo objetivo es maximizar su beneficio) de seguridad privada cuyo negocio es justamente la existencia del delito, su proliferación o la menos la instauración del miedo (real o imaginario) permanente para así atraer nuevo clientes (no cuenta aquí el criterio de ciudadanía).

Insisto entonces en lo nefasto del mensaje al dar a entender que las dos opciones: policía o seguridad privada son lo mismo.

La consecuencia directa es la disolución de la conciencia de que la seguridad ciudadana es un derecho que debe ser asegurado y custodiado por el estado y de ninguna manera un bien al que se accede, o no, según el poder adquisitivo. La seguridad ciudadana atraviesa muchas dimensiones y no se erige solo en función del cuidado de la propiedad privada, misión imperativa de las empresas de seguridad privada.

Lo lamentable y crítico es entonces la proliferación de este rubro que imagino más que rentable dado que se tiene a una gran porción de la población (la que puede pagar por el servicio) cautiva, en una espiral de construcción permanente de miedo, desde los medios de comunicación esencialmente, y desde una resignación del uso del espacio público para construir ciudadanía.
Señala Fernando Carrión*: “Hoy en América Latina la guardianía privada (más de 4 millones) tiene más del doble de efectivos policiales de los que tienen las policías públicas (más de 2 millones)”. Es evidente que este no es el camino pero es el que estamos andando. Entonces la consecuencia más dramática, a mi entender, es la naturalización, el acostumbramiento al hecho de que la seguridad privada sea la regla y no la excepción porque me parece que implica una cesión fenomenal de nuestros derechos y acentúa aún más la exclusion que ya es trágica y abismal.

*Violencia urbana: un asunto de ciudad.

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2 pensamientos en “no nos privemos de la seguridad pública

  1. malú

    Muy buena nota. También estoy de acuerdo! Este deslizamiento permanente de las políticas de estado a la idea de servicio tercerizado es una constante en la gestión macrista. Muy agudas tus observaciones de lo que implica es desliz en materia de seguridad.

  2. Tere

    Muy buena..concuerdo en todo. Si Policía y seguridad privada son lo mismo…nos rebajaran los impuestos? porque yo pago seguridad privada, salud privada, educacion privada…

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