D = I
No hay democracia sin igualdad.
• El principio de la igualdad es central en una democracia, lo entiendo como una de sus fuentes nutritivas en una correlación vital que arroja como resultado: a mayor igualdad obtenemos mayor democracia. Así la meta de la igualdad implica enormes desafíos en un sistema democrático y al mismo tiempo se constituye en el reflejo de la calidad del sistema. Es entonces uno de sus índices más fiables y debe también constituirse en la meta de todas aquellas personas de buena voluntad que buscamos la plena vigencia de los derechos humanos.
• La democracia, tomando el origen etimológico del término: demos + kratia, el gobierno del “pueblo” (al cual se le proporciona igualdad política total), consiste no solo en procesos políticos, también es, necesariamente un sistema de derechos fundamentales de una sociedad en la cual la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros. Robert Dahl clasifica los siguientes derechos fundamentales como parte de una democracia ideal: el derecho a participar, el derecho a que el voto de uno se cuente igual que el de los demás, el derecho a buscar el conocimiento necesario para entender el asunto en la agenda, y el derecho a participar en relaciones de igualdad con los ciudadanos al ejercer el control final sobre la agenda.





Comentarios recientes