En junio de 1982, fui una niña huyendo de las bombas israelíes, que caían desde los aviones sobre los civiles en Beirut, a bordo de una fragata de guerra francesa. Pude salir por figurar en el pasaporte de mi madre argentina, como su hija. Los libaneses no podían hacerlo, debían permanecer en su país, bloqueado por Israel, y con su aeropuerto cerrado. Nosotras, en cambio, nos transformamos, por esta ventura de la nacionalidad, en refugiadas de guerra en camino a la isla de Chipre, para luego ir en avión a Madrid, con destino final: Buenos Aires.
Hoy, a pocos días de aquel momento que marcó mi vida para siempre, el estado de Israel vuelve a demostrar su máxima expresión de crueldad al atacar una flotilla que se dirigía a la franja de Gaza con activistas, de 60 nacionalidades distintas, llevando 10.000 toneladas de ayuda humanitaria. Ya hay más de 10 muertos y más de 30 heridos. El operativo fue de una violencia extrema. El mundo entero, salvo los EEUU, han repudiado este ataque que obviamente no es accidental. Leo aquí que “Israel no quiere saber nada de un proceso de paz que le obligaría a hacer concesiones”. El autor, Thierry Maliniak, no cree que este ataque sea una coincidencia. Por mi parte digo: con solo remontar la línea del tiempo, son demasiados los “raids preventivos”, demasiadas las muertes, demasiados los bloqueos, demasiadas las mentiras. Demasiada la violencia.
Miles de personas han salido a la calle hoy pidiendo que cese el Holocausto en Gaza. Eso, gritémoslo con todas las letras: ¡H-O-L-O-C-A-U-S-T-O en G-A-Z-A! Miro hacia atrás y lloro por tanto dolor. Observo el hoy y me estremezco ante tanto cinismo. Pienso el futuro y encuentro enormes silencios cómplices. Pero también, millones de seres humanos indignados-indignadas y denunciando semejante terrorismo estatal que lleva décadas pavoneándose en total impunidad.
Me llegó el siguiente comunicado sobre la resistencia de la gente de Andalgalá, Catamarca, Argentina frente al avance de las mineras. Más abajo un informe de Telenoche al respecto. Los ciudadanos resisten, resisten, resisten y claman “¡viva el agua pura!”:
FOCO apoya la lucha de los pobladores de Andalgalá contra Agua Rica
Desde la década del ’90 el territorio argentino está siendo objeto de un permanente saqueo de sus recursos naturales. Uno de los más afectados son los vinculados a la minería con los consabidos desastres ambientales (enorme consumo de agua, contaminación), sociales (desterritorializaciones, migraciones), económicos (fin de las economías artesanales)
Grandes proyectos se han instalado y aún planean instalarse. Pascua Lama es un doloroso ejemplo de ello. Otro capítulo más se gestó en Catamarca. Agua Rica es un mega emprendimiento minero tres veces superior en magnitud al de La Alumbrera que, según se prevé, iniciará la explotación en breve, sumándose a la contaminación ya generada por la segunda a través de los drenajes ácidos de su dique de colas y su mineroducto Andalgalá – Tucumán que afecta territorios en inmediaciones de las poblaciones de los Valles Calchaquíes, Andalgalá, Belén y Santa María, etcétera.
Vecinos por la Vida es un colectivo de autoconvocados de Andalgalá (integrante de la Unión de Asambleas Ciudadanas –UAC -) que se opone a la instalación de estos megaproyectos y denuncia que los yacimientos metalíferos de Agua Rica se extienden hasta las propias viviendas de Andalgalá, obligándolos al éxodo.
A mediados de diciembre de 2009, decidieron cortar el movimiento de suministros desde y hacia Agua Rica y La Alumbrera. La medida se tomó constituyéndose en asamblea permanente en defensa de la tierra ante los sucesivos avances mineros que terminarán de arrasar la región.
Debido a que los camiones mineros intentaron esquivar los piquetes de los autoconvocados, los manifestantes pidieron al resto de las poblaciones de los valles calchaquíes que frenen el movimiento de estos gigantescos transportes a medida que intenten evitar los cortes de ruta.
El capítulo más grave comenzó a escribirse el viernes 12 de febrero. Ese día, la policía cercó el lugar donde estaban los manifestantes que se encontraban en ese momento (algunos antropólogos, arqueólogos, docentes y muchas familias bajo un algarrobo). El lunes 15 por la tarde, el grupo especial Kuntur (una fuerza de choque antimotines) y efectivos de Gendarmería, con perros y equipo para reprimir, intentaron disuadir a los manifestantes para que los vehículos mineros de Agua Rica atraviesen la ruta hacia el yacimiento. Numerosos manifestantes fueron llevados a las comisarías de Andalgalá y Chaquiago. Las acciones represivas llevadas a cabo provocaron la reacción de 10 mil personas (la mitad de los habitantes del pueblo) que comenzaron a tirar piedras en los negocios proveedores de la minera y en el edificio de la municipalidad”.
Al día siguiente, el juez de Minas Guillermo Raúl Cerda notificó al apoderado de la empresa Agua Rica, el “cese de actividades hasta nuevo aviso”, con la intención de poner fin al conflicto social en la zona.
Como en Esquel, a principios de la década, una comunidad local hizo valer su derecho a disfrutar de un ambiente sano, sin contaminación, ni saqueo, sin injerencias externas. Esperamos que el ejemplo se multiplique en todos los confines del país, en cada sitio puesto en jaque por las garras de las empresas transnacionales.
es el presidente de Linux Internacional… para aquellos preocupados en el devenir de los derechos humanos y como tal el acceso a la información… pasen, miren y escuchen. Es un punto de vista que invita a estar alertas y desde otro paradigma… el final, muy bueno…
Leo (y traduzco) a Chomsky en Sur le contrôle de nos vies*, Acerca del control de nuestras vidas, quien pone un punto en la i sobre el concepto de soberanía:
la soberanía no es un valor en sí mismo. Es un valor en la medida en que está ligada a la libertad y los derechos, que los incrementa o disminuye. Partiré de un principio que puede parecer evidente, pero que de hecho es controvertido, a saber que cuando hablamos de libertad y de derechos, hacemos referencia a seres humanos, es decir personas de carne y hueso, y no construcciones políticas y legales como empresas, estados o montajes de capitales. Si tales entidades tienen los derechos que fueran, lo cual no es obvio, estos deberían derivarse de los derechos de las gentes. Este es el corazón de la doctrina progresista clásica. (…)
El orden socio-económico particular impuesto es el resultado de decisiones humanas tomadas en el seno de instituciones humanas. Las decisiones pueden ser modificadas; las instituciones pueden ser cambiadas.
* ed. Allia, Paris, 2008. Un precioso pequeño libro que agradezco a Sandra.
RT @leandrovaldes12: @CarolAbS los que se quejan de todo no advierten que los gobernantes, sean electos o dictadores, son Argentinos que ... 12 minutes ago
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