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Archivo para la Categoría "género"

campaña: Yo, varón, me comprometo a no ser ejercer violencia contra las mujeres

reenvíen, reevién a sus varones conocidos…

Hoy, 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres,
te invitamos

a comprometerte a no ejercer ni permitir en tu entorno familiar, social o laboral,
ningun tipo de violencia contra mujeres y niñ@s, tal como lo dice la Ley 26485
(http://www.vivirsinviolencia.gov.ar/recursos/ley/Ley_26485.pdf)

A evitar toda conducta que afecte la integridad física, psicológica, sexual, económica o
patrimonial o la seguridad personal de las mujeres, así como la violencia simbólica (patrones
estereotipados, chistes y mensajes que transmitan desigualdad y discriminación en las relaciones sociales o laborales).

Si te comprometés, envianos tu nombre a <mujeresenigualdad@infovia.com.ar>
Lo incluiremos en un rombecabezas (que esperamos sea gigante) al que agregaremos todos los nombres de adhesiones
recibidas en los próximos 12 meses, para exhibirlo el 25 de noviembre 2011.

Reenvialo a tus amigos, compañeros de trabajo o estudio, familiares, para que ellos también adhieran a esta campaña.

Afectuosamente y esperando que seas nuestro aliado en la lucha contra la violencia hacia las mujeres

– Fundacion Mujeres en Igualdad
– Urquiza 1835 (1602) Florida, Bs.As., Argentina
– (5411) 4791-0821 / 15-5310 0711
– mujeresenigualdad@infovia.com.ar /
– http://www.mujeresenigualdad.org.ar

el desigual acceso de las mujeres a los primeros niveles del poder ejecutivo en la ciudad de buenos aires



es el tema de mi tesis, con la que terminé mi Maestría en Políticas Públicas de la Universidad Torcuato Di Tella, el año pasado. Durante muchos meses, investigué, leí, consulté, trabajé para dilucidar algo acerca de lo que sin duda es “La difícil igualdad en democracia”. Para ello opté por recortar el asunto describiendo: El acceso de las mujeres a la función pública como integrantes del gabinete del Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2000-2008). Y se imaginan con lo que me encontré…

No es para nada sencillo construir desde la ausencia de cifras (es algo que suele desalentar muchas investigaciones en Argentina donde escasean las estadísticas y/o en su defecto se alteran discrecionalmente desde las máximas instancias del poder político) pero me pareció que valía la pena para iluminar un área que considero clave, como la de gobierno, desde la que se puede (debemos) modificar el statu quo.

Y sí, elegí un un tema con sesgo de “género”, porque creo que es un enfoque insoslayable para todos quienes formamos parte de la elaboración de las políticas públicas en este siglo XXI.

Como digo en mi trabajo, no hay democracia posible si no integramos a las mujeres para lo cual, dadas las enormes disparidades existentes, es indispensable la intervención del Estado y de la sociedad civil.

Aquí el documento, que pretende ser un concreto aporte hacia el objetivo de una
democracia con más igualdad, un camino complejo, lleno de escollos y resistencias
pero definitivamente el que vale la pena recorrer.

Gracias nuevamente a todas y todos los que me acompañaron para lograr este objetivo:  Patricia Colace, Diana Maffía, Roberto Gargarella, Sergio Berensztein entre tantos otros…

¡gracias, shukran, merci!

Si les interesa, aquí pueden descargar el documento: tesisCarolAbousleimanUTDTMPP

jerarquías urbanas y guetos

Saskia Sassen habla de “complejo urbano en la economía mundial” poniendo en contexto la circunstancia y el valor de las ciudades que se desarrollan, crecen (o decrecen) en una dinámica económico-financiera absolutamente globalizada. A la vez brinda un dato impactante: 17 de las 20 ciudades más grandes del mundo se encuentran en países en vías de desarrollo. Esto quiere decir que formar parte del club de los “internacionalizados” no garantiza una vía consolidada hacia el desarrollo pleno (zanahoria del Primer Mundo).

Las desigualdades se plasman entre regiones y ciudades a nivel mundial y dentro de las grandes metrópolis porque se da un fenómeno de competencia: las ciudades pujan por estar primeras en el concierto “urbano” mundial, inclusive dando la espalda a sus coordenadas geográficas (como parte de un estado-nación muchas veces no articulan con el interior de sus países) pero los recursos que quieren atraer son finitos y su paradigma es el neoliberal. Por eso, en el marco de esta competencia hacia los mercados internacionales, hay ganadores y perdedores con el consiguiente impacto en el bienestar socio-económico de sus habitantes.

Al mismo tiempo las consecuencias urbanas de la internacionalización de la economía generan nuevas desigualdades urbanas porque el desplazamiento hacia una economía de servicios (sumada a la desintegración de la economía rural), que han conocido muchas grandes ciudades en las últimas décadas, no ha garantizado mayores índices de igualdad en la distribución del ingreso.

También se da un fenómeno de articulación trasnacional cada vez mayor entre ciudades con otras que quedan en la periferia de este movimiento por lo cual surge una nueva escala jerárquica. Por caso en Europa, Sassen menciona las múltiples geografías de la centralidad y la marginalidad. Existe de hecho una jerarquía urbana central (Londres, París, Nueva York, Tokyo, Sao Paolo…) que vincula a grandes ciudades dejando a otras relegadas a puestos secundarios.

En la economía mundial las ciudades son importantes porque funcionan como puntos de de demanda. Son “ciudades mundo” impulsadas aún más por la formación de bloques regionales comerciales que refuerzan las funciones de planificación estratégica, coordinación y prestación de servicios. Así el complejo de producción necesita de las aglomeraciones y se aprovecha de ellas. En los países en vías de desarrollo, en las megalópolis del tercer mundo, las políticas de ajuste, las industrias orientadas a la exportación y el turismo han modificado los típicos patrones de urbanización generando en muchos casos mayor suburbanización, metropolitanización y marginalización.

Asimismo Sassen señala que por más alto que sea el lugar que ocupe la ciudad en las nuevas jerarquías internacionales, tendrá una proporción importante de trabajadores que no solo estarán mal remunerados sino que se consideran además fuera de lugar en una economía avanzada de la información. A esto se le suman las violencias surgidas en el gueto de inmigrantes instalados en los suburbios. El desafío reside en cómo tender un puente entre el “gueto urbano” o los marginados de la periferia y el centro urbano y elitista. En suma en cómo redistribuir la riqueza dentro del complejo urbano mundial.

“Cuando las víctimas son mujeres nadie se alarma”

Por Mariana Carbajal

En el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la abogada rosarina advierte que la violencia machista es “un problema de seguridad y una violación de los derechos humanos”.

“Si las 204 víctimas de femicidios registradas en los primeros diez meses del año en la Argentina fueran personas perseguidas por su color de piel o por profesar la religión judía, estaríamos hablando de un genocidio, pero como son simplemente mujeres, nadie se alarma”, cuestionó Susana Chiarotti, la abogada rosarina que integra el comité de expertas de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se encarga de evaluar a los países del continente en el cumplimiento de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, suscripta en Belém do Pará. En una entrevista con este diario, Chiarotti consideró que “se debe entender que la violencia contra las mujeres es un problema de seguridad y una violación de los derechos humanos”. La especialista destacó avances que se han realizado en el país en el último año, como la sanción de una ley integral, pero reclamó la urgente implementación de un Plan Nacional de Acción para enfrentar la violencia machista y la inclusión en el Presupuesto 2010, en discusión en el Congreso, de partidas específicas para ponerlo en marcha.

Además, evaluó el impacto regional que tendrá la flamante condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a México por los femicidios en Ciudad Juárez. Chiarotti es reconocida internacionalmente por su larga militancia en la defensa de los derechos de las mujeres. Feminista, es fundadora y directora del Instituto de Género, Derecho y Desarrollo de Rosario (Insgenar), y responsable de Monitoreo del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), organización que patrocinó a una de las madres de las tres víctimas de femicidio –dos de ellas adolescentes– que llevaron a México ante la CIDH.

“Se empezó a cumplir con una de las asignaturas pendientes que tenía el país: delinear un marco jurídico para enfrentar la violencia contra las mujeres. Tenemos una ley desde abril y está en proceso de reglamentación”, se apresura a destacar Chiarotti a la hora de hacer un balance sobre las medidas que el Comité de Expertas de la OEA le viene reclamando a la Argentina para cumplir con la Convención de Belém do Pará. Chiarotti hizo alusión a la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, que consagra el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia, y define los lineamientos generales de un plan de acción que involucra a los tres poderes del Estado y que deberá aplicarse en todo el país, en cada provincia y en cada municipio (ver aparte).

–La ley contempla la violencia contra la libertad reproductiva. ¿En qué casos se la violaría?

–Se podría aplicar esa figura si un médico se opone arbitrariamente a una ligadura de trompas o le niega a una adolescente consejería en salud sexual y reproductiva por cuestiones de edad.

–¿Y si en un hospital se obstruye el acceso a un aborto no punible?

–También. La reglamentación tiene que dar pautas claras tanto a los profesionales de la salud como a los medios de comunicación sobre cómo se instrumenta la violencia mediática, que es otra modalidad contemplada en la norma. Pero más allá de la reglamentación, todavía nos falta un Plan Nacional de Acción contra la violencia hacia las mujeres, federal y coordinado en todo el país, como establece la norma.

–En el Consejo Nacional de la Mujer aseguran que lo están elaborando.

–El proyecto de ley del Presupuesto 2010 que se está discutiendo en el Congreso no contempla ninguna partida específica. Eso es muy preocupante.

–En el Consejo sostienen que ya cuentan con un millón y medio de dólares para empezar a implementar la ley.

–Las mujeres en Argentina somos más de 20 millones. Entre enero y octubre de este año se cometieron 204 femicidios, de acuerdo con un relevamiento de los casos publicados en diarios de todo el país (N. de R.: publicado en la edición del lunes último de Página/12). Imaginemos si fueran personas perseguidas por el color de la piel o por ser judíos: sería un genocidio. Pero como son simplemente mujeres, nadie se alarma. Para encarar una política de prevención de la violencia contra las mujeres en serio, que incluya campañas en los medios de comunicación e intervenciones en la cultura, para llevar adelante la sanción y la erradicación de este flagelo, se necesita más que un millón y medio de dólares. Se debe entender que la violencia contra las mujeres es un problema de seguridad y una violación de los derechos humanos.

–¿Considera que debe incorporarse al Código Penal la figura del femicidio, como ya tienen otras legislaciones en Latinoamérica?

–No soy partidaria de una figura específica. No creo que todo fenómeno social que tiene que ser visibilizado requiera de una figura jurídica específica, porque después sucede que los requisitos para que se configure son tantos que es de muy difícil aplicación y los femicidios terminan quedando impunes.

–¿Qué impacto tendrá en Latinoamérica la condena por los femicidios en Ciudad Juárez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que acaba de recibir México?

–Creo que va a marcar un antes y un después. Tenemos mucha expectativa. En la Argentina la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es obligatoria, lo que va a significar que las cortes nacionales tengan que analizar las muertes de mujeres como crímenes de género.

–¿Qué importancia tienen los medios de comunicación en la lucha contra la violencia machista?

–Mucha. En primer lugar, los medios tienen que abstenerse de mostrarnos a las mujeres como objetos y deben desterrar el concepto de crimen pasional, porque están transmitiendo la idea de que el asesinato es fruto del amor, que la amaba tanto que la mató. El amor no mata. No deben mostrar a la víctima como promiscua, con un abordaje sensacionalista. Recuerdo el caso de Nora Dalmasso. Hay programas de televisión y canciones que nos hacen mucho daño al mostrarnos como objetos sexuales.

el espacio público no es neutro

22 noviembre 2009 1 Comentario

Al analizar los planteos y las propuestas de Bofill sobre políticas de diseño urbano, diría que irradian una absoluta lógica, sentido común y transparencia. Enseguida sobrevienen entonces la impotencia y preocupación porque mucho de lo que ella ilustra no se plasma en las políticas de ordenación del espacio urbano. Digo: entender que una calle, un recorrido, una plaza serán más seguras si gozan de una buena iluminación nocturna es indiscutible, sin embargo, a menudo, a las autoridades encargadas de estos aspectos no parecieran serles tan lineales las soluciones. Entender que éstas son tanto más ricas cuando se consulta y da participación a los involucradas/os es también un ejercicio racional fácilmente alcanzable pero, lamentablemente, se torna un recurso escaso a la hora de diseñar las políticas. Quizás porque el hecho de ceder, de alguna manera, poder al integrar a los y las otras en el proceso de toma de decisiones es una dinámica que encuentra demasiadas resistencias.

Vayamos a lo que propone Bofill. Partiendo de la evidencia irrefutable de la matriz patriarcal[1] esta experta explica las brechas imperantes y que aún debemos acortar con creces las mujeres como así también los niños/as y los/las jóvenes. Así el concepto de habitar, es decir, sentirse tranquilo/a y seguro/a en un espacio está permanentemente cuestionado dentro del espacio público donde se despliegan in crescendo la inseguridad y la violencia tanto en la realidad como en la imaginación (miedo “difuso”). Así existe una fuerte correlación entre la sensación de inseguridad y las políticas de urbanismo y de ordenación del espacio. Aquí comparto plenamente que la falta y/o la falla en políticas que integren y contemplen la cuestión de género, es decir a más de la mitad de la población ciudadana susceptible de transitar por el espacio público, representa una vulneración directa de los derechos. Las mujeres se autoexcluyen (sobre todo en horarios nocturnos) por miedo a estar en un “afuera” cargado de peligros físicos y sexuales. Por su parte, los niños y las niñas, reciben la prohibición de parte de sus padres de circular solos/as y para trasladarse siempre necesitan de la intermediación de un adulto.

“El espacio no es neutro” y “las mujeres no tienen la libertad de ir y venir”, nos dice, enfática, Bofill. Existe una clara conexión entre el diseño urbano, la arquitectura y la violencia hacia las mujeres. Las políticas deben tender a la libertad de todos y todas y a su autonomía y el espacio público tiene que ser un lugar de encuentro no un continente de violencia real o potencial. Para poder hacer esto posible resulta imperioso generar una participación activa de las y los interesadas/os. Por ejemplo a través de talleres, como relata en su experiencia Bofill, en los cuales las mujeres expresen sus vivencias y necesidades de manera que éstas, luego, puedan traducirse en la hechura de las políticas públicas. Para asegurar un resultado positivo es fundamental, en este caso, contar con información desagregada por sexo.

El entorno físico condiciona claramente nuestro comportamiento. Hoy cargamos las consecuencias negativas de que los procesos arquitectónicos sean circuitos cerrados a la participación ciudadana y se erijan solo a través del criterio comercial buscando solo beneficios económicos netos de toda contemplación de otros derechos. Esto habla de la restricción absoluta imperante que, no por casualidad, genera un aislamiento posterior de las mujeres y los niños y niñas para quienes habitar el espacio público equivale a dialogar con el peligro y la agresión física en lugar de ser un encuentro abierto con los/las otros.


[1] El espacio concebido para un hombre blanco, que trabajo y goza de buena salud.

 

Categorías:espacio público, género Etiquetas:

a ver si aclaramos un poco

me llegó esto de los amigos de la red PAR (Periodistas de Argentina) que explican muy bien por qué Aguer está al margen de toda racionalidad imaginable. gracias colegas.
ahí va:

A los y las periodistas, ante los dichos de Aguer

La Red de Periodistas de Argentina por una comunicación no sexista (PAR), ante las críticas del presidente de la Comisión de Educación Católica del Episcopado Argentino, Héctor Aguer, al “Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/Sida”, desea señalar algunas particularidades que hacen al contexto en el que se producen estas declaraciones.

1) Que el citado Material es un manual de 302 páginas, compilado en 2007 bajo los lineamientos de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de lucha contra el Sida de la Organización de Naciones Unidas (ONUSida), que también financió su publicación.

2) Que el citado Material se confecciona en cumplimiento de la Ley 26.150, más conocida como “Programa Nacional de Educación Sexual Integral”, redactado por una comisión de expertas/os tras numerosas consultas a distintos actores sociales, incluida la iglesia católica y otros credos, que participaron activamente del dictamen utilizado para armar los lineamientos curriculares.

3) Que el derecho a la Salud Sexual y Reproductiva –que incluye a la Educación como herramienta fundamental- está asegurado en la Constitución Nacional desde la incorporación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, Niña y Adolescentes y por leyes nacionales.

4) Que la Ley 26.150 entiende como educación sexual integral la que articula aspectos bio-sico-sociales, afectivos y éticos. Apunta, entre otros objetivos, a incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas, asegurando la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados; promoviendo actitudes responsables ante la sexualidad; que sean efectivos para prevenir los problemas relacionados a la salud sexual y reproductiva y que instalen desde el primer momento la igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.

5) Que por definición, la educación del ciudadano/a que incluye la igualdad de trato y de oportunidades es deconstructora de los sistemas totalitarios.

6) Que, en cambio, tratar de imponer a la comunidad convicciones confesionales pretendiendo hacerlas obligatorias para la totalidad de los ciudadanos es no sólo autoritario, sino ajeno al Estado de Derecho y al concepto republicano.

7) Que el sacerdote Aguer y la cúpula eclesiástica católica pretenden imponer en Argentina su propio manual de educación sexual, en el que la familia ideal “es patriarcal, cristiana y destinada a la procreación, los jóvenes deben practicar el pudor, la virginidad y la castidad, y la femineidad se manifiesta sólo mediante la maternidad”. Este manual también condena a las uniones de hecho y a las de homosexuales y lesbianas, a quienes “amenaza” explícitamente con el sida.

8) Que este tipo de pedagogía confesional, dogmática y excluyente, instrumentada como política de Estado, sí se implementa “según la dialéctica del poder” (al decir de Aguer), y es propia de regímenes fundamentalistas que todavía hoy ahorcan a homosexuales y asesinan a pedradas a mujeres.

9) Que no se trata sólo de expresiones aisladas de un clérigo, sino de una política definida en todo el país por los jerarcas de la iglesia católica que:

a) En la CABA entorpecieron la aprobación del proyecto de Educación Sexual durante tres años (2004/2007), logrando por fin que las escuelas religiosas elaboren sus propios proyectos.

b) En la provincia de Buenos Aires presionaron al ex gobernador Felipe Solá y lograron el veto al proyecto de educación sexual obligatoria en todos los niveles (2004).

c) Lograron retrasar la implementació n de la Ley nacional en Mendoza, Córdoba y Chaco hasta el día de hoy.

d) Uno de sus voceros, el obispo Carmelo Giaquinta, llamó a la desobediencia civil contra dicha ley en Corrientes.

e) En Entre Ríos forzaron la incorporación de una serie de reformas, entre ellas la eliminación de las menciones de género y de toda alusión a los embarazos no deseados.

10) Que los dichos de Aguer calificando la educación sexual como “la reivindicació n del derecho de fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón” serían solamente la formulación irresponsable de un argumento ramplón si no fuera porque según las ultimas investigaciones, el trece por ciento de las adolescentes se embarazan sin desearlo, y al menos un tercio del total de las muertes maternas en Argentina son atribuibles a abortos inseguros, según cifras de la OPS.

11) Que igual interpretació n cabría a su crítica a que se fomente “el uso exclusivo del preservativo como único medio de protección eficaz en la relación sexual frente al vih”, si no fuera porque en Argentina han sido notificados 3.700 casos de menores de 14 años que viven con vih, y se estima que otros 1.500 niños de ese mismo grupo de edad no saben que tienen el virus (Fundamind).

12) Que siendo los derechos sexuales y reproductivos reconocidos a nivel internacional como derechos humanos, impedir que se difunda información y se eduque para el ejercicio de una sexualidad responsable, saludable y libre de culpas, es una violación de los derechos humanos.

13) Que en realidad, los argumentos de Aguer cuestionan ese monumental legado del movimiento de mujeres a la Humanidad que es la Perspectiva de Género, que permite visualizar a mujeres y varones en su dimensión biológica, psicológica, histórica, social y cultural, y encontrar líneas de acción para la solución de desigualdades. Calificar de “ideología” esta herramienta, es un deliberado intento de confundir para preservar la sociedad patriarcal, cuyo menosprecio, discriminació n e intolerancia ya ha provocado -sólo en lo que va de 2009- cerca de un centenar de asesinatos de mujeres víctimas de la violencia de género en Argentina.

Como periodistas nos remitimos a hechos y fuentes incontrastables. Entendemos que los dichos de Aguer no pueden ser ligeramente calificados como “polémica” o “planteo”, sino como parte de una ofensiva corporativa que tiende a reemplazar el conocimiento por el dogma, el método por las conductas confesionales, la sabiduría por la superstición, la ciencia por el credo. Una ofensiva que hace ya más de 600 años bañó de sangre el “mundo occidental y cristiano”, principalmente sangre de mujeres, y por la cual el mismo Vaticano tuvo que pedir perdón.

La sexualidad y los cuerpos de las mujeres, niños y niñas, han sido motivo de horrendos crímenes y de los peores comercios.

Descontextualizar o utilizar políticamente los dichos de quienes persisten en el tabú y la intolerancia, sostiene ese escenario. No importa que el escenario sea:

Una oscura habitación donde se realizan abortos clandestinos.

O un Juzgado que garantiza la impunidad de un violador.

O una sociedad que niega el abuso de menores.

Por eso este aporte. Por eso defendemos la aplicación de la Ley. También por eso existe la Red PAR.

PAR (Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista) es una red conformada por más de un centenar de periodistas mujeres y varones de distintos lugares del país. PAR es co-coordinadora la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, espacio que aglutina comunicadoras/ es de América Latina, Caribe, Europa y África.

La red funciona de manera virtual y realiza encuentros presenciales, gracias a los cuales sus integrantes intercambian informaciones sobre temas de periodismo y género, generando espacios de debate, capacitación e incidencia. Tel de contacto: 15-35-84-15- 20 (Luis María)

Categorías:derechos, género

violencia e inseguridad urbana, entrega 1

a las 3 primeras preguntas que nos han hecho en comienzo del curso virtual de Posgrado “Violencia e Inseguridad Urbana. Un enfoque de género”, organizado por CEUR-CONICET y UNIFEM respondí así:

1. ¿Desde nuestra experiencia e interpretación, es la identificación de múltiples factores que inciden en el incremento de las violencias urbanas, y su relación con la segregación, la exclusión y las desigualdades sociales o los argumentos que vinculan este fenómeno a la profundización de la pobreza en las ciudades latinoamericanas los que podrían servirnos para alcanzar explicaciones que nos sirvan para comprender esta realidad en la que vivimos?

En primer término creo que correlacionar pobreza con delincuencia y violencia es una simplificación absoluta de un fenómeno, que como bien lo describen Ana Falú y Briceño León es por demás complejo y está atravesado por entramados sociales, culturales e históricos absolutamente diversos. Es entonces una falsa premisa. En todo caso sí deberíamos poner en agenda, a la hora de analizar el fenómeno “pobreza” como fuente de violencia, las enormes brechas existentes entre las franjas más pobres y más ricas de las diferentes poblaciones en América Latina, muestra cabal de la concentración patrimonial. Allí entonces hablaríamos de redistribución de la riqueza como manera de atenuar fenómenos violentos que nacen de las escandalosas disparidades imperantes. Por otro lado, no debemos dejar de considerar como señala Falú, las discriminaciones y segregaciones vigentes por género, raza, identidad sexual, minorías étnicas, religiosas etc. motivo sí de multiplicidad de conflictos a la hora de ejercer los derechos ciudadanos. Estamos por ende ante un problema social que no es producto de la magnitud de un poder adquisitivo sino de múltiples otros factores históricos, psicológicos, culturales y así políticos. ¿Cómo no entender la impotencia y la violencia surgidas de las barreras que genera un sistema de vida que protege más los bienes que las personas? Asistimos entonces a la paradoja de un modelo que autogenera la violencia que dice querer erradicar. Comparto entonces con Marcela Lagarde que el enfoque debe ser multifactorial cuando se analiza la violencia urbana además de suscribir al paradigma feminista, filosófico y político que considera la violencia un hecho de dominación erradicable solo si se crean las condiciones para la igualdad y la equidad.

2. ¿Que tienen de nuevo las ciudades latinoamericanas, que las convierte en escenarios donde se incrementan las violencias en general y las violencias contra las mujeres en particular?


Medido en términos de homicidios, América latina como nos lo explican Falú y Briceño León, es la región más violenta del mundo, repito, ¡la más violenta del mundo! Esto se traduce en violencias en las ciudades y discriminaciones en el espacio público que me gustaría también definir como el espacio que compartimos, el que tenemos en común, el que entonces nos hace partícipes del disfrute pero también responsables de lo que allí ocurre. Y allí ocurren cosas terribles como agresiones, violaciones, acosos sexuales, cuerpos maltratados, violencias no tipificadas ni debidamente sancionadas. Falú habla de nuevas violencias y de retirada del estado en los ’90. Entiendo que el fenómeno del neoliberalismo en América latina ha sido en sí mismo violento por la velocidad de su expansión y los estragos causados en muchas estructuras estatales literalmente desmanteladas. No quiero dejar de recalcar que también deberíamos analizar la presencia cuanti y cualitativa previa de ese estado añorado. Comparto con Briceño León que el prisma explicativo del neoliberalismo no debería constituirse en epíteto sino invitarnos a una discusión mucho más abarcativa, comparativa y compleja. Lo nuevo entonces son formas de múltiples violencias urbanas atravesada por el género; es el reclamo por la seguridad que merece por cierto una definición; la clara frontera entre ámbito público y privado a la hora de fijar el tipo de violencia; la estigmatización de la pobreza, de la juventud; las fragmentaciones territoriales; la privatización de la seguridad; la incidencia y la injerencia de los medios de comunicación como voceros y promotores de un discurso simple y voyeurista.
En la ciudad de Buenos Aires gobierna la derecha desde diciembre de 2007, con un discurso oportunista de que “hay que recuperar el espacio público”. Como muestra de ello ha inundado la ciudad con una campaña que reza: “permitido pisar el césped” en alusión a la pseudo recuperación de las plazas públicas que han sido en principio embellecidas pero enrejadas. El mensaje es muy fuerte y perverso, entiendo yo. Es el de un gobierno que nos dice, le permito usar algo como si fuera suyo cuando en realidad ¡es nuestro! Bueno, estas cosas “nuevas” con mucho olor a viejo también pasan en ciudades de América latina. En otra oportunidad les contaré sobre la fuerza de choque (UCEP) creada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires para reprimir a la gente en situación de calle.

3. Puede considerarse que la percepción y actuación de las mujeres frente a las violencias urbanas, ¿es una limitante para el ejercicio de sus libertades y su disfrute al derecho a las ciudades, o es un factor protector y un comportamiento que sería recomendable fomentar?

¡No! No creo que la autorestricción de los derechos, y la falta de acceso al espacio público sean comportamientos recomendables. En todo caso considero que el pacto social, la institucionalidad que nos rija, las formas de hacer política que tengamos deben habilitar el derechos a las ciudades para todos y todas. De alguna forma se trata de encontrar un justo medio entre el comportamiento “agresivo” de “conquista” del espacio exterior, de salir a pelear, propios del hecho de Ser Hombre y el comportamiento inhibidor, que evita el conflicto atribuido al hecho de Ser Mujer. En ambos casos son mecanismos de defensa, ambos sexos se están defendiendo de algo. Las soluciones a futuro, pasarán por tener precisamente claro de qué y para qué y cómo compensar estas vivencias agresivas. Aquí si creo de manera firme que se trata de articular una convivencia entre colectivos que se sienten y son amenazados por distintos contextos. Es vital protegerse pero es asfixiante desarrollar una subjetividad desde una percepción permanente del temor lo cual es la realidad de la gran mayoría de las mujeres en las ciudades fomentando así la negación misma del derecho a la libertad y una absoluta desigualdad en el ejercicio de un ciudadanía plena.

Categorías:derechos, género, violencia(s)
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