Hannah Arendt, el amor y la política
12/7/2006
¿Se puede sentir amor por un mundo capaz de generar fenómenos como el nazismo o los totalitarismos?
En su exposición de ayer, “Hannah Arendt, el amor y la política“, durante el cuarto desayuno de trabajo de 2006 organizado por el Instituto Hannah Arendt, Anna Masó Monclús, doctora en Filosofía por la Universidad de Barcelona, afirmó que sin ser una pacifista, ya que creía que los pueblos tienen derecho a la revolución y a defenderse, sino como ecologista, creyente de la “vida activa, la vida del espíritu”, y desde su condición de judía, la intelectual y politóloga alemana Hannah Arendt (1906-1975) “amó el mundo en el que vivió”.
“Arendt sentía y entendía el amor como lo que permite al otro ser tal cual es y no busca poseerlo. Concebía el amor surgido de lo plural, el de entender que cada persona es singular y que cada ser humano aporta novedad y, por ende, es una promesa (en el sentido nietzscheano)”, explicó Masó Monclús.
Otro pasaje interesante de la académica española fue cuando recordó los conceptos de “república” y “poder” de Arendt. La primera definida como aquello que es de todos y de lo cual nos responsabilizamos, y el poder como una fuerza natural que surge de la reunión de las personas cuando discuten y dialogan. “Arendt tenía miedo de la desaparición de la participación política y creía que la pluralidad es un prerequisito de la vida política”, señaló.
Por su parte, Elisa Carrió advirtió sobre la preconformación de las “nuevas formas de exterminio, los nuevos Auschwitz del siglo XXI” que la sociedad no quiere registrar. “El paco es uno de esos genocidios. No ver y no oír llevan a la falta de compromiso”, insistió Lilita.
De la bibliografía de H.A, Masó Monclús recomendó especialmente:
• La condición humana, Hannah Arendt, Paidós.
• Hombres en tiempo de oscuridad, Hannah Arendt, Gedisa.
• Los orígenes del totalitarismo, Hannah Arendt, Alianza.





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